“Nunca es Tarde para Disfrutar”

Todos tenemos alguna actividad o algún pasatiempo que disfrutamos hacer cada vez que contamos con tiempo libre. Admirar la naturaleza, hacer actividad física, viajar, cocinar ese plato que tanto nos gusta, ver una película o escuchar buena música, son algunos ejemplos de actividades que disfrutamos en nuestro tiempo de ocio.

El sociólogo francés Joffre Dumazedier, para la década de los 60’s, planteaba que la recreación era ese conjunto de actividades a las que nos entregamos para descansar, divertirnos o desarrollar nuestra información o nuestra formación de forma desinteresada, esto tras habernos librado de nuestras obligaciones profesionales, familiares y sociales.

Quiere decir que la recreación implica actividades que disfrutamos, que nos divierten, que hacemos de forma voluntaria y que puede tener elementos educativos y de desarrollo de destrezas físicas como cognoscitivas.

Muchos piensan que el adulto mayor no disfruta de la recreación o que sus gustos cambian por actividades más pasivas, que está viejo para aprender, que ya hicieron todo lo que iban a hacer y ahora deben descansar, que los juegos son para los niños o que el adulto mayor simplemente no puede. Pero estos pensamientos están plagados de estereotipos y mitos acerca de la vejez que por muchos años hemos aprendido y que aunando somos nosotros mismos los que llegamos a esta etapa, los adoptamos como conducta.

Los hechos son que hay cambios físicos, psicológicos y sociales en la vejez, pero, estos cambios no implican que el adulto no disfrute de actividades recreativas. Por el contrario, el adulto mayor que ya está retirado de sus obligaciones profesionales, cuenta con mayor tiempo de ocio. Si no ocupa este tiempo en otro tipo de actividades, se tornará sedentario y se aislará socialmente, teniendo repercusiones adversas a su salud tanto a nivel físico como psicológico.

A través de las actividades recreativas, podemos adaptarnos a los cambios en la rutina diaria una vez llega el retiro. Podemos establecer nuevas relaciones sociales, aprender nuevas cosas y mantenernos activos.

Debemos considerar las precauciones a tomar a la hora de realizar cualquier tipo de actividad recreativa que implique algún riesgo a nuestra salud, ya que de sufrir alguna lesión, nos tomará mayor tiempo de recuperación, y en algunos casos más graves, podría significar perder nuestra independencia.

Si embargo, teniendo estas precauciones y enfocándonos en las posibilidades que tenemos y no en las limitaciones; descubriremos una infinidad de cosas que podemos hacer para disfrutar de lo que nos sobra una vez llega el retiro, tiempo.

Haz una lista de cosas que disfrutas pero que no has tenido el tiempo de hacer. Planifica y presupuesta de ser necesario. Aprende algo nuevo, conviértete en turista, disfruta una buena obra, siéntate frente al mar.

Este mundo tiene muchas cosas hermosas que hace tiempo no disfrutas o que simplemente aun no conoces. Sea solo o con buena compañía, recuerda nuestro lema y hazlo tuyo,

“Nunca es tarde para Disfrutar”.

Recreación para el Adulto Mayor


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